En Guatemala la Navidad es color, olor, sabor y amor

En Guatemala la Navidad es color, olor, sabor y amor

En torno a la Navidad se ha creado una simbología importante: colores, formas, olores, sabores y sonidos. Cada región o país ha buscado sus formas particulares de expresar ese momento de amor, gozo y reflexión. En algunas cosas coincidimos y en otras nos diferenciamos. Adoptamos formas culturales que nos atraen y aportamos otras a la cultura general de la humanidad.

Somos un país que se expresa en los nacimientos de cumbres y planicies de colores intensos, aserrín hecho y coloreado a mano, por artesanos pacientes y silenciosos. Aserrín verde que recibe diminutas figuras de ovejas, chivos y ángeles de barro, hermosamente combinadas con ovejitas de pashte y lana original. Pesebres pequeños y grandes para escoger. Collares de manzanilla que aromatizan y adornan el hogar. Hojas de pacaya, gallitos y pino que el mero 24 nos invita a entrar.

En la Navidad guatemalteca resaltan los sabores de los hombres y mujeres de maíz. De sus manos maravillosas nace uno de los platos más tradicionales para compartir: el tamal. Es un deleite el ritual de cortar la pequeña fibra de sibaque, abrir las hojas de maxán y sentir como sube el aroma de esa amalgama maravillosa de masa, pepitoria, ajonjolí, chile guaque, chile pasa, los tomates rojos y el miltomate, la pimienta gorda, la cebolla, el achiote, la canela y el clavo de olor. Sentir el aroma del tamal es sentir el olor de la navidad.

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