Fake news para la política mundial

Fake news para la política mundial

Las fake news no son algo nuevo. Desde siempre y en todos los países, la información engañosa ha formado parte de las contiendas políticas. Pero, recientemente los artículos con un tema atractivo, un titular impactante y un poco de texto -aparentemente informativo- han sido utilizados para influir aún más en temas políticos y publicitarios.

Ahora, con plataformas gratuitas, el Internet y los dispositivos móviles, las noticias falsas se multiplican, viralizan rápidamente y llegan a audiencias que las consideran ciertas. Según la Consultora Gartner, para el año 2022, en los países desarrollados, así como en los que están en vías de desarrollo, las personas leerán más noticias falsas que reales. Este comportamiento influirá aun más en el consumo de la política y la democracia.

Hace tres años, reportajes compartidos desde sitios web poco conocidos y redes sociales comenzaron a viralizarse previo al referendo del Brexit y durante las elecciones presidenciales de Estados Unidos. En 2016, agentes rusos crearon cuentas en redes sociales para generar debate sobre los comicios estadounidenses con el objetivo de favorecer a Donald Trump y desacreditar a Hillary Clinton. Investigadores de las universidades de Princeton y Nueva York realizaron un estudio y descubrieron que los baby boomers, personas de 65 años o más, compartieron siete veces más noticias falsas en Facebook que usuarios más jóvenes durante el período electoral.

Por otro lado, en Brasil, Fernando Haddad –candidato del Partido Social Liberal (PSL)- denunció públicamente al actual mandatario, Jair Bolsonaro, de difundir noticias falsas para beneficiar su campaña.

El fenómeno de las fake news cobró relevancia cuando Donald Trump utilizó el término para defenderse de los medios de comunicación durante su campaña. Desde entonces, políticos de Siria, Birmania, China, Hong Kong, Filipinas, Nicaragua y Venezuela, entre otros, han adoptado las noticias falsas con el mismo objetivo: socavar a sus oponentes, animar a sus bases políticas, desacreditar a los medios tradicionales y esparcir la desconfianza.

En la era de la digitalización, la educación y el periodismo son los caminos para combatir este fenómeno. El periodismo riguroso, investigativo y de calidad es una alternativa viable. Por su parte, la educación, puede lograr preparar a las personas para enfrentar un mundo de estímulos informativos falsos.

Con información de Vox, The New York Times, Perfil, VOA y El Tiempo.

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