¿Indigestos de comunicación?

¿Indigestos de comunicación?

No obstante la revolución que han provocado en la comunicación los teléfonos inteligentes, el internet y la televisión por cable, la paradoja actual de la híper comunicación es que estamos incomunicados. O quizás el punto es que las formas comunicacionales han variado a tal punto que “rompen” el modelo tradicional que aprendimos.

Desde la perspectiva teórica esto se debe a que los medios actuales y de moda, como el internet y los teléfonos inteligentes, son medios fríos, entendiendo como medios fríos aquellos que requieren un compromiso mayor por parte de nuestros sentidos en su funcionamiento. Los medios fríos son más absorbentes. Ergo nos involucran más.

Marshall McLujan indicó que toda innovación tecnológica provoca en el ser humano una mutilación. Es decir, una neutralización relativa de la función para la que fue creado un órgano o un sentido por parte de la naturaleza. En este caso, la completa absorción del sentido de la vista, el oído y el tacto por parte de un teléfono inteligente –por ejemplo-, hace que nos aislemos del resto del mundo y que estando “comunicados” en la distancia, estamos incomunicados en la proximidad.

Quizás, como predijo el autor citado, somos víctimas del efecto Narciso. Donde Narciso no es el ser mitológico enamorado de sí mismo al verse reflejado en el agua, sino el ser humano obsesionado por “las nuevas extensiones del cuerpo (medios)” que no puede controlar. Este mito, dice McLujan ilustra de qué manera estas extensiones provocan mutilaciones. No es casual que la palabra Narciso provenga del griego Narcosis. Según el DRAE la palabra narcosis significa: embotamiento de la sensibilidad.

Viéndolo fría y desapasionadamente estamos un poco embotados con las nuevas tecnologías de la comunicación ¿No lo cree? Haga el siguiente ejercicio. Siéntese a ver a un grupo de amigos que “comparten” en un restaurante y verá como están más pendientes de la lejanía -por medio de la cual acceden a través de su teléfono-, que de la proximidad de su prójimo.

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