Mandela, más allá del contenido

Mandela, más allá del contenido

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Más allá de las lecciones evidentes que su vida legó al mundo, quise compartir con ustedes mis aprendizajes sobre la visita a la tierra de Mandela, más allá del contenido:

  • Una idea no se puede encarcelar en el espacio ni en el tiempo. En una habitación que mide una sábana de largo y con una ventana desde la cual no se mira más que una pared, la visión de Mandela trascendió fronteras geográficas y mentales. Todos tenemos nuestro metro cuadrado.
  • La visión siempre estuvo casada con la transpiración. Desde su celda escribió su libro “Long Walk to Freedom”. Escondía y enterraba sus manuscritos. En complicidad con sus amigos, hojas manuscritas iban y venían, se enterraban y se aseguraban tener dos manuscritos para garantizar que siempre hubiera uno que sobreviviera. Las reprimendas eran fuertes, pero nunca fueron un obstáculo. Siempre se puede más.
  • Nelson Mandela. Mahatma Gandhi. Martin Luther King. Tres grandes hombres de tres continentes diferentes. Dos abogados, un filósofo. Todos tuvieron educación superior de calidad. Sabían y gestionaban el poder de la palabra oral y escrita. Sin embargo, la fuerza de sus palabras tenían un denominador común: su ejemplo de vida. No hay palabra tan fuerte como la que se convierte en el eco de las acciones mismas.  
  • Mandela tuvo conciencia de que el tiempo trae necesidades diferentes para momentos diferentes. Ejerció un rol diferente antes de ser Presidente, al serlo y luego, al retirarse para dejar que otros tomaran la estafeta. No fue sino hasta después de su Presidencia, cuando se constituyó en empresario. Al final de su vida contaba con su bufete de abogados y era accionista de varias empresas. Todo tiene su momento.
  • Y la final: Hay dos formas de abordar un problema: pensando en los demás o pensando en sí mismos. La humanidad de Mandela lo hizo escoger el primer camino. La humildad y el servicio a los demás redituó en resultados mucho más abundantes que si hubiera escogido el segundo camino. Como miembros de familia, de una comunidad y de un país, los guatemaltecos tenemos mucho que aprender de esto.

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