Un breve recorrido por nuestros 1,039 chapinismos

Un breve recorrido por nuestros 1,039 chapinismos

¿Sabía usted que nos dicen chapines por unos zapatos que estuvieron de moda en la época de la colonia, y que eran muy apetecidos y bien cotizados por las mujeres aristócratas residentes en España? Los chapines eran entonces unos zapatos hechos con suela de corcho, muy altos y que los habitantes de la Capitanía General hacían muy bien, tan bien, que se les terminó llamando chapines.

Somos herederos de un lenguaje que posee raíces muy diversas: latina, griega, árabe e indígena/ maya. La vigesimotercera edición del Diccionario de la Lengua Española reconoce 1,039 guatemaltequismos, creados por los guatemaltecos o chapines. A continuación algunos ejemplos, que seguramente usted utiliza:

Aguadar: debilitar, hacer flaquear.
Apachar: pulsar un botón u objeto.
Bombear: robar
Cachureco: católico que aparenta mucha devoción.
Capeada: faltar a la escuela.
Casero: querido o amante.
Chipichipi: llovizna.
Chis: interjección para indicar que hay algo sucio,  que produce náuseas.
Chongo: rizo de pelo.
Chotear: mirar.
Cinco: canica.
Coche: sucio.
Cuerudo: desvergonzado.
Cutete: nombre común a cierto género de reptiles iguánidos.
Cuto: frasco pequeño de aguardiente.
Embrocar: involucrar a alguien en una actividad que lo perjudica.
Güirigüiri: conversación o discurso extensos e insustanciales, y a veces sin fundamento.
Hueco: homosexual.
Hueva: pereza
Mara: gente, pueblo, chusma.
Matraca: emborracharse.
Michelada: bebida que se prepara con cerveza y zumo de limón. Suele servirse en un vaso con los bordes cubiertos de sal.
Moronga: estar borracho.
Paja: mentiras.

Si un latinoamericano escuchara una conversación chapina seguramente no la entendería: Doña Catocha, ¿usted que es mera cachureca, cree que podrá ir al cuchubal? Va a estar bien chilero. Eso sí, le avisa a su marido -porque con eso que es celoso- no vaya a creer que anda con un su casero y me la vaya a ir a jalar del chongo. Ja, ya me imagino si eso pasara, las vecinas que apenas son guanacas pelando los ojos como cincos. Para después ir con el güirigüiri por todo el barrio. Le prometo que no van a haber cutos porque si no vamos a parecer charas.

Si por ejemplo a un argentino, un peruano o un chileno le decimos que vamos a un cuchubal, que vimos a través de un chaye o que un amigo es muy chara, seguro no nos entenderán. Incluso algunos guatemaltecos quizás ignoren que cuchubal es una palabra que proviene del Quiché Kuchb´al y que significa contribución o aporte colectivo para la comunidad o para una familia; que chaye también viene del Quiché y sirve para denominar en ese idioma a la piedra de obsidiana o chay y que chara es diminutivo de una palabra que ya no se utiliza: charamila, que era el nombre de una bebida alcohólica muy barata que bebían los alcohólicos irredentos, a los que se les llamaba charamileros.

Las palabras tienen vida. Pueden capturar y expresar perfectamente el sentir y el decir de las personas. Pueden diferenciarnos o acercarnos. Generar identidad. Hacernos sentir parte de lo mismo o muy diferentes en relación al otro. A nosotros los chapinismos nos dan sentido de comunidad. Son claves entendidas solo por nosotros, pero que en alguna medida nos dan sentido de pertenencia, e incluso de nacionalidad.

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