El poder constructor del diálogo

El poder constructor del diálogo

Recientemente vi en redes sociales una publicación que decía: “La pregunta mágica para calmar a un niño”. Como mamá de un niño de 5 años, me resultó imposible resistirme a dar clic. El texto sugería preguntar: “¿Este es un problema pequeño, mediano o grande?”. Al hacer la prueba, en situaciones diversas obtuve la respuesta “mediano” o “grande”. Sin importar la respuesta, y después de racionalizar “su” problema, en todas las ocasiones llegó la calma. Independientemente del abordaje individual del asunto, concluyo que podemos llegar a subestimar el poder y el valor del diálogo.  

asesora en comunicacion

Escrito por: María José García-Salas

Asesora de comunicación

Aplico ese ejemplo a otra escala, en concreto, a nivel comunitario. Los conflictos socioambientales han ido en aumento constante en Guatemala y otros países de Latinoamérica. Por ello,  las estrategias de acercamiento y diálogo entre las empresas, instituciones y comunidades nunca habían  sido tan relevantes y necesarias como ahora. 

No se trata de tener un diálogo solo por tenerlo. Lo más importante es crear procesos constructivos que cambien la forma de relacionarse. Es fundamental tener objetivos claros, que ambas partes practiquen una escucha atenta y respetuosa, que se aporten ideas, que se construya confianza y que finalmente se alcancen acuerdos.  

No hay una receta para un diálogo exitoso. Sin embargo, debe ser voluntario y de buena fe, transparente y con el involucramiento y la buena disposición de las partes. En Guatemala hay casos exitosos en donde el diálogo entre empresas y las comunidades ha generado una transformación necesaria, anhelada y de impacto positivo para el país. El diálogo es poderoso y nos permite canalizar nuestro trabajo y energía hacia el desarrollo sociedades más sostenibles.   

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